La Doncella

Qué hermoso ser el de la bella doncella, triste y descarriada por un camino insensato. ¿Quién pensaría que su destino fuese ese? Una dama de honor y dulce corazón. Sus manos de seda que acompañaban su rostro de muñeca, era toda una sensación, la hija preferida de toda la familia. Única y protegida, lo tenía todo. Amable y cortés, adornada con una sonrisa en su rostro. ¿Qué más podía desear si lo tenia todo? ¿Qué más podía ver si lo tenía todo? La envidia de las mujeres y la admiración de los pobres, ella no le negaba a nadie mas le daba de comer a los que no tenían para alimentarse. Hermosa la niña, hermosa la doncella, curiosa por los bosques del fruto de lo desconocido, inocente de los dolores de la noche donde cantaba la luna llena acompañada de estrellas o espesa niebla. Su traje blanco ajustado con corset, manteniendo su postura siendo arreglada para una típica fiesta familiar. Ella tenia que resaltar, requisito mutuo, una vida perfecta ¿no? Bajando las escaleras con su frente en alto, lista para un baile demostraba, muchos en la fila y sólo dos fueron afortunados. La Orquesta impecable, talentosos músicos deleitaban con sus instrumentos el sonido que con pasión producían. La bebida exquisita para el paladar de grandes y chicos. La bella doncella, caminaba por todo el salón junto con otras jóvenes quienes daban de impresionar si eran sus primas o similares amigas. La noche fue larga, mas ella salió un rato afuera del lugar, pobre niña al parecer todo fue una máscara difícil de quitar. Sola estaba, o eso ella inocentemente pensaba.

Se posó ante ella y le invitó a bailar, el ambiente acompañaba y las criaturas de la noche complacían. Hermoso sus ojos, tentación provocaban a un bosque lejos fue a jugar. Risas a carcajadas se escuchaban en silencio, poemas recitados y canciones dedicadas. ¿Qué más podía desear si lo tenia todo? Cuervos se posaron entre los brazos de un extraño alto, su rostro se mantenía oculto mas a ella no le parecía importarle. Y así bailaron y así despertaron, la noche es larga y más lo fue… Sus manos de seda tocó y así en un lazo unió. ¿Quién pensó que su destino fuese así? Hermosa la doncella, hermosa mi niña quien ciegamente me lo dió todo y su corazón perdió por un amor que entera le devoró.

[No… su flor destrozada no fue… su órgano vital ensangrentada mi amada lo fue…]